Practicar deporte es una actividad magnífica para la salud desde edades muy tempranas. Sin embargo, con la llegada del verano, los niños se convierten en uno de los públicos más vulnerables, especialmente si realizan actividad física bajo las altas temperaturas. Para evitar los temidos golpes de calor y las consecuencias de la radiación solar, es fundamental adoptar una serie de precauciones básicas.
El factor horario: ¿Cuál es el mejor momento?
Lo más recomendable durante los meses de más calor es programar el deporte cuando el sol está más bajo; idealmente, a partir de las 17:00 h.
Si no queda más remedio que realizar la actividad física por la mañana, es obligatorio activar un plan de prevención a través de las siguientes pautas:
Hidratación y alimentación inteligente
-
Agua constante: Obliga a los niños a beber mucha agua e ir hidratándose de forma continua, incluso antes de que tengan sed.
-
Menús refrescantes: Apuesta por una alimentación rica en frutas y ensaladas frescas, perfectas para reponer líquidos y sales minerales.
Protección frente al sol y equipamiento
-
Fotoprotección alta: Aplica crema solar de factor alto (mínimo SPF 30 y con protección de amplio espectro contra rayos UVA y UVB). Hazlo media hora antes de salir de casa y vuelve a aplicarla cada dos horas.
-
Ropa adecuada: Utiliza prendas ligeras, transpirables y de corte holgado para facilitar la evaporación del sudor.
-
Gorro y gafas de sol: Dos complementos innegociables para proteger la cabeza de los impactos directos del sol y cuidar su salud ocular.
-
Evita el alcohol en la piel: No les apliques colonias o lociones que contengan alcohol si van a estar bajo el sol, ya que podrían causarles irritaciones o manchas en la piel.
Gestión del entorno y del esfuerzo
-
Busca espacios ventilados: Procura que jueguen en lugares abiertos y bien ventilados, huyendo de los espacios cerrados que acumulan bochorno.
-
Pequeños descansos: Organiza pausas periódicas durante el juego para que descansen a la sombra de un árbol o bajo un parasol.
-
Ducha de agua fresca: Al terminar el ejercicio, una ducha templada o fresca les ayudará a regular rápidamente la temperatura del cuerpo.
🛑 Ante el calor extremo, prudencia: Si se prevé una jornada de calor sofocante, la opción más inteligente y segura es no realizar esfuerzos físicos excesivos o posponer el entrenamiento para el día siguiente. La salud y el bienestar de los más pequeños siempre son la prioridad absoluta.




